Muchos son los que han querido conocer la fecha de la segunda venida del señor Jesús, con la intensión de estar preparados para ese momento, sin embargo pasan por alto que esa nunca fue la voluntad del Padre celestial y empeñarnos en conocer lo que solo Dios mismo sabe sería igual a lo que Eva quiso al querer ser como Dios y conocer las cosas que el Padre reservo para si mismo. Mateo 24:36 RVR1960 [36] Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino solo mi Padre. Génesis 3:4-6 RVR1960 [4] Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; [5] sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal. [6] Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella. Dios sabe lo importante que es para nosotros el tiempo del retorno de Jesú...
Los hijos son al mismo tiempo un gran regalo y una gran responsabilidad dada por Dios para mostrarnos lo mucho que nos ama. Ellos son como un espejo que refleja las fortalezas y debilidades de sus padres, llenando os de orgullo, pero también abriendo nuestros ojos para ver nuestras carencias y moldear nuestro carácter. Al vivir lo que significa el ser padres, comenzamos a comprender borrosamente la inmensidad del amor, el perdón, la protección y el cuidado que nuestro Padre Celestial quiere darnos, pues si nosotros siendo humanos imperfectos, queremos darle cosas buenas a nuestros hijos, cuanto más nuestro Dios y Padre que es puro amor. Conforme a su perfecta voluntad y su gran amor, Dios a dado a algunos el placer de ser padres, pero debemos recordar que es nuestra responsabilidad el encaminarlos por caminos de verdad y justicia, obediencia y rectitud, misericordia y amor, pero sobre todo santidad y comunión con nuestro señor y Dios, creador y proveedor, sanador y liberado...