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FUERTES EN NUESTRA DEBILIDAD


FUERTES EN NUESTRA DEBILIDAD

Llevados por la luz, debemos buscar al Padre Eterno en todo tiempo y cuidando nuestro corazón de toda contaminación, tendiendo nuestros ojos abiertos y atentos nuestros sentidos, para que nos mantengamos en los caminos de bien y no nos apartemos nunca llevados por la oscuridad, dejándonos llevar por placeres terrenales, temores y miedos que nos confunden y apartan de la verdad.

Somos pecadores por naturaleza, y solo el Espíritu Santo puede darnos la fortaleza para elegir caminos rectos y verdaderos, creando de nosotros un nuevo ser, que tiene la luz como su guía, abriendo nuestros ojos para reconocer la oscuridad en nuestras vidas y así apartarla.

Reconocer que somos seres carnales y pecadores, con tendencia hacia el mal, es el primer paso para poder darnos cuenta que lejos del Padre nada podemos y que solo en su presencia podemos ser libres de las ataduras que nos aprisionan y desvían llevándonos a la oscuridad. 

Solo cuando reconozcamos nuestra debilidad, comprendamos que para el Padre nada es imposible y que si somos humildes y lo buscamos con un corazón comprometidos y arrepentidos podemos recibir de Él la fortaleza que necesitamos para vivir en la luz y ser libres de las ataduras que nos atan.

Por eso debemos ser intencionales en buscar a nuestro señor y Dios en todo tiempo en oración y suplica, abriendo nuestros corazones y dejando fuera toda soberbia.

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