CUANDO MI QUERER y MI HACER NO SE PONEN DE ACUERDO
Pero buscad primero su reino y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Mateo 6:33
Nos dejamos llevar como marionetas controladas por el viento y no tomamos el control de nuestras vidas. Complacemos al ahora porque ofrece recompensas inmediatas, como una comida lista, un trabajo completado, una película vista, un mensaje contestado.
Muchas de estas cosas son importantes y deben ser hechas, pues no podemos dejar de trabajar porque sino cómo pagamos nuestras cuentas, ni dejar de bañarse o comer porque nos enfermamos.
Sin embargo, si podemos reservar un tiempo para todas estas cosas (importantes y efímeras) siendo perecederas, cuanto más podremos reservar un tiempo para las cosas eternas, pues todo lo demás pasará pero las cosas celestiales permanecerán.
Es una cuestión de prioridades, de entender que es lo realmente importante y afianzarlo en nuestro corazón, de establecer rutinas repetitivas que se adapten a nuestra estilo de vida y a lo que el Eterno espera de nosotros.
Nosotros no tenemos un problema de tiempo, sino un problema de problema de prioridades, nos dejamos llevar por nuestros instintos que nos llevan a buscar el placer y evitar el dolor inmediato, no tomando en cuenta los resultados futuros de nuestras decisiones.
Recordemos que el Eterno habita junto con los que lo buscan y lo anhelan, por lo que Él estará a tu lado para escucharte en cualquier lugar que encuentres, en cualquier momento que lo busques, en cualquier situación que lo necesites.
Te insto a buscar esos momentos en el día (pequeños o grandes) en los que haces cosas sin importancia y apartarlos para el Eterno, para orar y leer la palabra, para meditar y escuchar su voz, para abrirnos y dejar que nos transforme.
Y aun cuando estamos ocupados haciendo labores físicas (como hacer la comida o limpiar la casa), podemos mantenernos en una actitud de meditación y conversación constante, pues no hay un lugar especial para hablar con Él, sino el lugar donde te encuentre AHORA.
NO PIERDAS LA OPORTUNIDAD DE DISFRUTAR DE SU PRESENCIA
“ Y aun cuando estamos ocupados haciendo labores físicas (como hacer la comida o limpiar la casa), podemos mantenernos en una actitud de meditación y conversación constante, pues no hay un lugar especial para hablar con Él, sino el lugar donde te encuentre AHORA.”
ResponderBorrarEn este sentido, es interesante leer el testimonio del Hermano Lorenzo, La práctica de la presencia de Dios. Es muy cierto, no hace falta un “escenario” especial para estar en contacto con nuestro Papá. Sólo un corazón especial.
Un corazón dispuesto y entregado, que entienda que no hay otro lugar donde podamos hallar mayor gozo y paz que en la presencia de nuestro Dios.
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